miércoles, 11 de enero de 2012

PILDORA NUMERO DIECISIETE.

Ante todo me presento: soy lo que deseas, soy lo qué esperas pero te asusta, soy aquello que gusta y disgusta, soy una tentación, un pecado, soy todo lo malo y tengo más parte de bueno. Siento como el lamento se apodera de tí, no sabes lo qué pasa, dudas, muchas dudas recorren tú mente y aunque yo no esté presente te abrazo con mi mirada.

PILDORA NUMERO DIECISEIS.

¡Es tarde!, nunca es tarde, me dices, ¿por qué lo dices? porque tienes tiempo, ¿tiempo para qué? para que lo que predices no se cumpla, para que hagas trampa al destino, para que no prostituyas tús sueños, para que el chantaje tenga un sentido, para que el olvido utilice otro lenguaje, para qué cuando estés conmigo puedas decirme:¡MERECE LA PENA LO QUE HE VIVIDO!.

PILDORA NUMERO QUINCE.

Muerte, pásamela yo la quiero, no tengo suficiente dinero para chantajear su venida, me mira y casi con desprecio huye, se aleja, me hace una mueca, un suspiro casi humano, me coje de la mano y me enseña a caminar.Se despide con remango y quizás hasta otro año me permita descansar.

domingo, 8 de enero de 2012

PILDORA NUMERO CATORCE.

Camino, camino despacio, cada vez más, paro, reparo en lo que tú me dices, cuestionas mis pensamientos,mi actuación acompaña a los mismos, sabes que me resisto, que no pienso igual que tú, a veces quisiera entender lo que me dices, pero no me conformo, me opongo a lo establecido porque pienso, existo y reviso todo lo que mis ojos perciben a primera vista, me dás pistas, dices que entre, que me atreva a pensar como tú, pero no puedo, me hablas de paises, no los puedo delimitar, no sé dónde empieza y donde termina su territorio es dificil abarcar´dices que las banderas son importantes que te diga lo que pienso sobre ellas y sólo se me ocurre unas estrofas que són más un lamento que una definición, pero no quiero rehuir a tú pregunta y te contesto de ésta manera que es la mia, mi propia opinión:
    "Banderas que ondean, que se mueven, que se menean, que hacen círculos, que se rayan, que se rompen, que se rajan, que estornudan, que se cuadran, que se tiñen, que se lavan, que cambian de color, que permanecen blancas, que la sangre les oprime, que el odio las delatan, que luchan a muerte, que se enfrentan, que se arrastran, que se retan a duelo, que suspiran, que se aman, que se odian a muerte, que sus cuerpos se maltratan, que dialogan sin hablar, que se miran desafiantes, que no quieren asustarse, que se asustan cuando partes en dos lo divisible y desafiante, cuando ya no tienen nombre, cuando no te representan, cuando aniquilan tús sueños, cuando te imponen a la fuerza que tú deber es defenderla, sin saber lo que implica si es por mar ó es por tierra y si viene por el aire con tambores de miseria, Mírame soy la bandera invisible a tús ojos, estoy a tú lado, siempre a tú lado, pero a la izquierda".
Vés amigo mío como tú vida y mí vida están diastanciadas, no porque yo sea " la rara"sino porque demasiadas banderas nos separan. (Pildora presentada a concurso). kharmen (Miyó).

martes, 27 de diciembre de 2011

PILDORA NUMERO TRECE.

Píldora para pensar número trece: número importante, determinante, que asusta, que dá alegría, al que se le echa culpa, se le bendice y maldice, nos saca de apuros ó nos frustra, nos dá amargura, pero en realidad no deja de ser un número que no tiene ninguna culpa.

PILDORA NUMERO DOCE.

Precisamente por éso me gustas, por tú paciencia, por tú ausencia de prisa, por tú gracia, porque nunca te falta tiempo para dárselo a los demás, porque haces todo sín más, sín esperar nada a cambio, porque no buscas recanbio, porque no té desesperas, porque no echas balones fuera, porque miras con atención cuando fijas la mirada, porque no buscas la portada en cada conversación, porque cada trozo de mí vida depende de tú aprendizaje, porque miras con coraje lo qué pasa cada día, porque terminas la jornada cuando no tienes a nadie, porque nadie se eterniza aunque más de uno/a quisiera en tí permanecer hasta aquél amanecer que siempre quisiste y no pudiste retener.

PILDORA NUMERO ONCE.

Arbol que llora, se lamenta, se distorsiona, su sonido ya no fluye, huye como espantado cuando el eco le rebota, no se reconoce, no sabe que es él, qué ha pasado ¿dónde están mis antepasados que no acuden a mí?, sólo me siento, me dejan al desnudo y yo con un lamento, apenas disimulo y para que lo hago si ya a nadie le importo... aunque pensándolo bien me puedo revelar solo tengo que saber qué hacer, ¡ah, ya lo sé!: aprenderé a hablar, lo haré, lo haré con elegancia, adoptaré una pose, rebosaré de colores y tú a mi lado vendrás, me protegerás, cuidarás que nadie me toque, me harás fotos, pagarán por mí y yo permaneceré aquí, puesto como un figurín, utilizando un lenguaje que me costó aprender y en éste momento me contemplo, me despojo de mis vestiduras, desaparecen mis dudas y con tristeza me dirijo a tí arbolito de al lado, que me haces compañía y que con ironia me cuestionas comparándome con algo, actuando, no viviendo, sigo maldiciendo aquél día que, arbolito mío, te dejé de lado.